Enfermedades de perro más comunes en invierno: tos de las perreras, moquillo o artritis

perro invierno

Con la llegada del invierno y la bajada de las temperaturas, proteger a los perros del frío y la humedad se convierte en una prioridad para garantizar su bienestar y salud.

Está demostrado que las enfermedades respiratorias, articulares y dérmicas son más comunes en esta época del año, siendo algunas de las más comunes; la traqueobronquitis infecciosa (tos de las perreras), el moquillo canino (en cachorros), la artritis y la artrosis, y las infecciones fúngicas en la piel”, explica Ana Ramírez, directora técnica veterinaria de Kivet, la red de clínicas veterinarias de Kiwoko.

“Los peludos, igual que nosotros, pueden sentir frío, por eso es importante protegerlos de la humedad, la lluvia o la nieve. “No se trata de una cuestión de gustos o tendencias; el frío puede afectar seriamente su salud, especialmente en determinados grupos de riesgo”, añade la veterinaria.

¿Qué perros necesitan más protección?

Aunque todos los perros pueden verse afectados por las bajas temperaturas, hay algunos que requieren una atención especial. Las razas pequeñas y los perros de pelaje corto como chihuahuas o galgos, por ejemplo, son especialmente vulnerables porque su manto no les proporciona el aislamiento térmico necesario frente al frío y la humedad. Esto se debe a que su pelaje, a diferencia del de razas adaptadas a climas fríos, carece de la densidad y longitud suficientes para retener el calor corporal.

Por su parte, los cachorros y los perros mayores presentan una capacidad de termorregulación limitada. En el caso de los más jóvenes, su organismo aún no ha desarrollado completamente los mecanismos que les permiten mantener una temperatura corporal estable. En los perros senior, el envejecimiento provoca una disminución de esta capacidad, además de que pueden sufrir dolencias articulares que se agravan con el frío.

Tampoco se debe pasar por alto a los perros que padecen enfermedades crónicas, especialmente aquellas relacionadas con el aparato respiratorio o el sistema locomotor. En estos casos, la exposición al frío puede agravar sus síntomas o incluso desencadenar complicaciones más serias. “La ropa de abrigo tiene que ser cómoda y debe utilizarse en situaciones justificadas, ya que de lo contrario puede ser contraproducente”, advierte Ana Ramírez, resaltando la importancia de elegir prendas que no restrinjan la movilidad del perro ni le provoquen incomodidad.

“En general, se recomienda observar el comportamiento del perro; si tiembla, busca refugio en lugares cálidos o muestra rigidez al caminar o similares, es probable que necesite protección adicional contra el frío”, agrega Ramírez.

Rutinas y cuidados esenciales

Proteger del frío a los perros no se limita solo a vestirlos con ropa adecuada; también es importante ajustar su rutina diaria para minimizar los riesgos asociados a las bajas temperaturas. Los paseos, por ejemplo, deben programarse en las horas más cálidas del día, evitando las primeras horas de la mañana o las noches, cuando el frío es más intenso. Además, es recomendable reducir la duración de estos paseos en los días de temperaturas extremas, aunque manteniendo la frecuencia para que el perro pueda realizar sus necesidades y ejercitarse.

Dentro de casa, se pueden fomentar actividades que mantengan al perro activo y estimulado. Los juegos interactivos, ejercicios de olfato o pequeños circuitos de agilidad en interiores son excelentes opciones para que liberen energía sin necesidad de exponerse al frío. Por otro lado, si el perro se moja durante un paseo bajo la lluvia o la nieve, es fundamental secarlo bien al regresar a casa, prestando especial atención a las patas, el abdomen y las orejas. Esto no solo previene resfriados, sino también la aparición de hongos o irritaciones en la piel debido a la humedad.