¿Qué hacer si nuestro perro ha sido afectado por la oruga procesionaria?

procesionaria del pino

La procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) es una especie de lepidóptero que produce importantes daños en los pinos, aunque también ataca a cedros y abetos.

Las orugas (fase de larva) están cubiertas de pelos urticantes que se desprenden y flotan en el aire, por lo que pueden provocar irritación en oídos, nariz y garganta en los seres humanos, así como intensas reacciones alérgicas, y consecuencias más graves en animales, como los perros.

La oruga procesionaria abunda en los bosques de pino de toda España, especialmente en las zonas más cálidas, y debe su nombre a que se desplazan una detrás de la otra como si fueran en procesión. Las cálidas temperaturas que estamos teniendo este invierno han anticipado la aparición de este peligroso insecto, que despierta la curiosidad de los perros al ver algo moverse en el suelo y querer olerlo, jugar o incluso comerlo.

La sustancia que desprenden estas orugas es una toxina denominada Thaumatopina, que en estos animales pueden tener consecuencias fatales si no se trata a tiempo, como necrosis en la lengua o incluso lesiones graves en el esófago si la saliva está contaminada y llega al interior del animal.

¿Qué hacer si mi perro ha estado en contacto con la procesionaria?

Conocer los síntomas y cómo prevenir el contacto con la procesionaria nos ayudará a evitar mayores consecuencias en la salud de nuestras mascotas y en la nuestra propia o de nuestro entorno. Para ello, José Ballester, veterinario y Practice Manager de AniCura Velázquez Hospital Veterinario, nos ofrece las siguientes recomendaciones:

·       Atentos en los paseos: si paseamos a nuestra mascota por zonas de vegetación, especialmente donde haya pinares, debemos observar por dónde se mueven con el fin de evitar que entren en contacto con estos insectos.

·       Detectar los síntomas: los síntomas más comunes que nos pueden hacer sospechar que ha habido contacto suelen ser eritemas o rojeces en la piel, babeo espeso, boca inflamada, jadeos o incluso que el perro no se levanta.

·       Actuar: si observamos estos síntomas, debemos mojar la boca lo más rápido posible para intentar bajar la concentración de toxinas y acudir lo antes posible al veterinario de confianza.

·       Tratamiento: el profesional veterinario tratará al animal con antihistamínicos, corticoides y analgésicos, y le realizará un seguimiento pasado unos días para observar su evolución.

“Debido a las altas temperaturas que estamos teniendo en esta época del año, en nuestra clínica ya hemos atendido a varios perros afectados por el contacto con la oruga procesionaria”, afirma Ballester. “Actuar a tiempo en caso de contacto con la oruga puede reducir considerablemente las consecuencias”, concluye el veterinario.

El trabajo de prevención de los equipos de control de plagas de las ciudades juega un papel muy importante para controlar la invasión de este tipo de oruga. Se deben retirar los nidos cuando todavía nos han salido los gusanos, que suele ser entre los meses de noviembre a enero, dependiendo de la climatología. Una vez retirados los nidos, se embolsan y se destruyen, generalmente quemándolos. Esto ayuda a que no nazcan nuevas orugas y se reduce considerablemente la plaga.

AniCura es un grupo de hospitales y clínicas veterinarias especializadas en animales de compañía. AniCura se fundó en 2011 tras la primera fusión de hospitales veterinarios en la región nórdica, bajo la idea de compartir recursos y crear oportunidades para lograr una mejor atención veterinaria. En la actualidad, AniCura es un referente en materia de atención veterinaria especializada para los cuidadores de mascotas y los veterinarios de todo Europa.

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