Técnicas de Adiestramiento Canino

Existen diferentes técnicas de adiestramiento canino que pueden ofrecernos buenos resultados. Por un lado, encontramos las teorías de aprendizaje, que nos permite modificar la forma de comportarse de nuestro perro mediante estímulos. Por otro lado, la etología pretende adiestrarlo teniendo en cuenta sus instintos animales.

El método de adiestramiento basado en teorías de aprendizaje

Dentro de las teorías de aprendizaje encontramos aquellas basadas en refuerzos y castigos, tanto positivos como negativos. Existe una tercera teoría que consiste en una combinación de ambos refuerzos. También debemos destacar el adiestramiento condicionante.

El refuerzo negativo es un método de adiestramiento cada vez menos aceptado por la sociedad debido a la imagen de sufrimiento con la que se asocia al perro. Muchas personas destacan los avances que se logran, pero sin tener en cuenta determinadas afectaciones.

Mejor, veamos detenidamente cada teoría para comprender de qué se trata y cuáles son los resultados sobre el perro.

Técnica de refuerzo negativo

Esta técnica es conocida popularmente como la tradicional. Precisamente es la más antigua, de origen militar. Por ello, usa técnicas que no son bien vistas en nuestra sociedad actual ya que, a través del castigo, se le enseña al perro a tener una conducta disciplinada.

La mala fama de este método es debida a que muchos de los perros que eran sometidos a la misma estaban destinados a pelear. Muchos adiestradores subrayan los buenos resultados que produce, aunque también conlleva efectos adversos en el animal.

Se lleva a cabo a través de la electricidad, collares de púas y de ahorcamiento, entre otras cosas. La parte negativa se basa en las lesiones que produce, además de fomentar una conducta agresiva hacia otros perros.

Técnica de refuerzo positivo

El refuerzo positivo es el principal método usado por la corriente del adiestramiento canino en positivo. Consiste en enseñar a nuestro perro el comportamiento deseado a través de premios o recompensas. Estos están basados en las caricias, felicitaciones, y sus alimentos preferidos, o en un juguete que le llame la atención.

Sin duda, ha sabido ganarse la popularidad que se merece, ya que evita cualquier dolor en el perro y su familia y podemos observar un aprendizaje bastante rápido, sobre todo durante las primeras semanas.

Los detractores acusan la ineficacia de la técnica en los entrenadores sin experiencia, pero esto suele ser debido a la falta de continuidad por parte de las familias tras confiarse ante los primeros avances.

Técnica mixta

Esta es una combinación de las técnicas anteriores. Generalmente suele usarse el collar de castigo para regular de manera inmediata una conducta errónea del perro, al mismo tiempo que le premiamos ante un nuevo aprendizaje.

Ante la enseñanza de perros de rastreo, el adiestrador profesional prefiere que se le ofrezca al perro un juguete con el fin de que vaya familiarizándose con la presa.

Adiestramiento condicionante

El adiestramiento condicionante consiste en usar un estímulo, como puede ser el sonoro. En este caso, el más recurrido es el clicker. Está basado en un sencillo dispositivo que contiene una pestaña de metal que pulsaremos para obtener la respuesta que deseamos en nuestro perro.

Al principio, debemos hacer sonar el clicker cada vez que el perro realiza una acción que le enseñamos. Acto seguido, debemos darle una recompensa. Por ejemplo, una de sus golosinas preferidas.

Con el tiempo, al efectuar el sonido nuevamente, el perro recreará la acción que le enseñamos. Este adiestramiento es el menos sencillo pero, al menos, nos permite pasar un momento divertido.

La metodología de adiestramiento de la etología canina

Resulta complicado determinar a la etología canina como metodología de adiestramiento, ya que no nos presenta reglas específicas que determinen la conducta de estos animales.

La etología nos indica la importancia de seguir los instintos del perro teniendo en cuenta que se mueve en manada y que este debe imponerse como líder de la misma o, en su caso, seguir al que logre dicha meta. En este sentido, nosotros debemos mostrarnos como líderes, a fin de lograr una respuesta positiva de nuestros perros.

Durante muchos años, especialistas han observado la conducta de los lobos en su ambiente natural. Esta la han asociado a la forma de comportarse de los perros, por ejemplo, cuando excavan dan una vuelta sobre sí mismos antes de acostarse e, incluso, pueden oler insistentemente sus heces hasta llegar a comérselas.

Desde el punto de vista profesional del adiestrador, la etología canina no es una verdadera técnica de adiestramiento, precisamente porque no presenta unas reglas fijas que se puedan seguir.

Podemos educar en ciertas cuestiones al perro y conseguir que nos siga, pero nunca lograremos el cambio de conducta que establecen las técnicas anteriormente descritas.

En definitiva, encontramos diversas técnicas de adiestramiento canino que nos pueden servir. No necesitamos actuar con crueldad para conseguir que nuestro perro adopte la conducta deseada. El refuerzo positivo es el método más aceptado popularmente, mientras que el tradicional parece tener menos adeptos en cada avance. Por su parte, la etología canina no está reconocida como método por los adiestradores especializados.

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