Cómo enseñar la orden ‘sienta’ o ‘seat’ a tu perro

Cuando le dices a tu perro «¡sienta!», ¿obedece o se hace el loco pensando que la cosa no va con él? Que tu perro entienda y acate esta orden no es capricho humano, sino que se trata de algo muy útil para emplear en ciertos momentos de riesgo.

Si tu perro es capaz de obedecer a esta orden, podrá canalizar su atención y hacer que se olvide de sus impulsos naturales en circunstancias determinadas: un parque lleno de niños, un paso de cebra, cuando llega el cartero, etc.

Por eso, hoy vamos a darte algunos consejos básicos para enseñar a tu perro la orden de sentarse. Así que, pilla nota:

Lo primero que tienes que saber es que hay dos métodos para enseñar este comando a un perro:

  1. Método pasivo. Consiste en detectar cuando el perro va a adoptar la posición de sentado de forma natural, anticiparse a ello y decir “sienta”. De este modo, identificará esta expresión con la posición y, por supuesto, con la chuche-premio de después. Es un método sencillo aunque requiere gran atención. ¡Paciencia!
  2. Método activo. Consiste en estimular al perro para que adopte la posición sentada. Ayúdate de una chuche, sujétala unos centímetros por encima de su hocico mientras apoyas tu otra mano en sus caderas. Por inercia, el perro tenderá a sentarse. Solo falta que digas “sienta” en el momento oportuno, ¡et voilà! En la próxima ‘clase’ repite la lección pero sin la chuche de anzuelo. Y, por último, lleva a cabo el ejercicio sin la presión de tu mano, para que simplemente acate la orden verbal. ¡Conseguido!

Para enseñar esta orden, ármate de paciencia, elige un lugar tranquilo y ten cerca un buen cargamento de sus chuches preferidas, ¡las vas a necesitar!

Consejos:

– Recuerda que no hay que empujar nunca en las caderas del perro. Actuando así, sólo conseguirás que tu perro se resista e intente levantarse. Aunque consigas que se siente por la fuerza, vivirá la orden como una restricción y la palabra «Sienta» será asociada a una posición de sumisión, y no la buscará más de forma natural. Además, las caderas de los perros son frágiles y podrías hacerle daño. Hablamos siempre de soluciones que no impliquen ninguna restricción, daño o malestar para tu perro.

– Empieza el ejercicio en un lugar conocido y tranquilo como tu casa, sin que haya muchas distracciones para tu perro, y luego podrás practicar en la calle, e incluso rodeados de otros perros.

– Como cualquier otro ejercicio, ármate de paciencia (y de chuches ricas) porque el aprendizaje de tu perro sólo depende de tu voluntad de enseñarle. ¡Y recuerda que nada sale siempre bien a la primera!

– Intenta no agobiar a tu perro con los entrenamientos, y trata de ponerles fin siempre después de que haya hecho bien un ejercicio, tras su merecida chuche y su correspondiente fiesta verbal. Así tu perro estará deseando volver a pasar tiempo contigo aprendiendo cosas nuevas.

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(Fuente: Gudog)

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